La Clínica Monte Grande presentó la historia de Tor, el primer perro de acompañamiento terapéutico en la región y un integrante clave del equipo de salud que asiste a pacientes en distintos momentos del tratamiento. Su incorporación marcó un hito para la institución y generó un fuerte impacto entre profesionales y familias.

Tor trabaja junto a médicos, psicólogos y terapistas, brindando soporte emocional a pacientes que atraviesan internaciones prolongadas, tratamientos complejos o situaciones de estrés. Su presencia facilita la comunicación, reduce la ansiedad y favorece la participación activa en distintas instancias del proceso terapéutico.

El perro fue especialmente entrenado para interactuar en entornos sanitarios, adaptándose a diferentes edades y necesidades. En cada visita, se convierte en un estímulo positivo que ayuda a mejorar el estado de ánimo y fortalecer la respuesta emocional de quienes lo reciben, algo que el equipo considera fundamental en los tratamientos integrales.

Desde la clínica destacaron que Tor ya acompañó a decenas de pacientes y que su rol seguirá ampliándose. La experiencia impulsó a la institución a evaluar la incorporación de más animales de asistencia en el futuro, convencidos del valor terapéutico que aportan al bienestar físico y emocional de la comunidad.

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