Con una diferencia aplastante, José Antonio Kast se convirtió en el nuevo presidente electo de Chile, derrotando a Jeannette Jara en un ballotage marcado por la polarización ideológica.
La elección reflejó un clima social atravesado por el miedo a la inseguridad y el rechazo a la inmigración, temas centrales del discurso del candidato ultraderechista.
Si bien Chile había mostrado alternancia política en los últimos años, el triunfo de Kast representa un quiebre profundo en el sistema político post-dictadura.
El impacto regional no tardó en sentirse, con líderes como Javier Milei celebrando el resultado como una señal de cambio en América Latina.




