La reforma laboral volvió a quedar en el centro del debate político luego de que Federico Sturzenegger afirmara que los cambios no se limitarían a nuevas contrataciones. La frase desató un inmediato cortocircuito con el sindicalismo.

Ante el revuelo, el Gobierno salió a aclarar en off que la legislación no será retroactiva, en un intento por bajar la tensión y evitar un conflicto jurídico y político de mayor escala.

Para la CGT, sin embargo, el daño ya estaba hecho. Cristian Jerónimo sostuvo que las declaraciones del ministro expusieron el verdadero alcance del proyecto y encendieron todas las alarmas gremiales.

Mientras tanto, sectores más dialoguistas, como Gerardo Martínez, señalan a Sturzenegger como el estratega central de la reforma, en un escenario donde la discusión laboral promete escalar en el Congreso y en la calle.

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