El retiro de multinacionales dejó una marca inédita en la economía argentina: la inversión extranjera directa fue negativa en 2025, algo que no ocurría desde hace 22 años.
El cambio de signo del indicador refleja una pérdida de confianza estructural, más allá de coyunturas específicas o sectores puntuales.
Analistas advierten que, sin reglas claras y previsibilidad, la Argentina seguirá perdiendo atractivo frente a otros países de la región.
El desafío para el Gobierno será revertir esta tendencia en un escenario internacional competitivo y con escaso margen de error.




