Entre la noche del viernes 2 y la madrugada del sábado 3 de enero, fuerzas especiales de Estados Unidos ejecutaron una operación militar limitada en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, según informó la propia Casa Blanca y reconstrucciones de medios internacionales. La misión combinó inteligencia previa, apoyo de la CIA y un despliegue aéreo que atacó infraestructura militar en las afueras de la capital.
De acuerdo con esos reportes, el operativo se concretó en pocas horas y Maduro fue trasladado bajo custodia estadounidense. Donald Trump comunicó el resultado públicamente y afirmó que el detenido fue llevado a un buque de la Armada (mencionado como parte del despliegue en el Caribe).
El hecho abrió una controversia inmediata por tratarse de la detención de un jefe de Estado extranjero mediante fuerza militar, con implicancias directas en el orden regional. También reavivó la discusión sobre el alcance legal de una intervención sin autorización del Congreso estadounidense y sobre los verdaderos objetivos estratégicos del movimiento.




