El último análisis de consumo publicado por Página/12 confirma que el mercado interno argentino atraviesa una fase de profunda debilidad, con indicadores que muestran una caída interanual en la mayoría de los trimestres del 2025 y un estancamiento de la demanda privada.

Los datos oficiales muestran que en diez de los doce meses del año pasado el consumo experimentó variaciones negativas, reflejando la caída en las ventas minoristas, la contracción del poder de compra y un aumento de la cautela entre los hogares a la hora de gastar. Esto se traduce en menor circulación de dinero en la economía real y un impacto directo sobre comercios y servicios.

Analistas y cámaras sectoriales advierten que la crisis de consumo se agrava por factores estructurales como la inflación persistente, el acceso restringido al crédito y la pérdida de ingresos reales de los trabajadores, lo que complica la recuperación doméstica en 2026 y presiona fuertemente sobre la producción y el empleo.

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