La CGT llevó adelante este 19 de febrero un paro general en todo el país contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, en rechazo a los cambios en indemnizaciones y condiciones de trabajo. La medida de fuerza impactó en el transporte, la actividad bancaria, la administración pública y numerosos servicios. La central sindical convocó a la huelga tras la aprobación de la ley en el Senado y denunció un “retroceso en derechos laborales”.
Desde la madrugada comenzaron a sentirse los efectos en estaciones de trenes, terminales de ómnibus y aeropuertos, con cancelaciones y reducción de servicios. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la adhesión fue dispar según el sector, pero el impacto en la movilidad fue significativo.
La conducción sindical sostuvo que la reforma “flexibiliza” el mercado laboral y reduce costos empresariales a costa de los trabajadores. Entre los puntos más cuestionados figuran el nuevo esquema de indemnizaciones y la creación de fondos de cese laboral.
Desde el Gobierno, en tanto, defendieron la norma como una herramienta para “modernizar” el empleo y generar nuevas contrataciones. La jornada transcurrió con movilizaciones en distintos puntos del país y fuerte presencia sindical en el centro porteño.





