La tensión en Medio Oriente se agravó tras ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra varias ciudades de Irán, con apoyo de Arabia Saudita. Según el gobierno israelí, el líder supremo iraní Ali Khamenei murió durante los bombardeos, al igual que el expresidente Mahmoud Ahmadinejad, aunque estas versiones no fueron confirmadas por fuentes independientes al momento del cierre.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, mantendrá conversaciones en Israel en medio de la escalada. El presidente Donald Trump anunció una “operación masiva en curso” para “evitar que esa dictadura malvada amenace a Estados Unidos” y aseguró que destruirán los misiles iraníes. La ofensiva se produjo luego del fracaso de negociaciones en Ginebra sobre el programa nuclear iraní.

Hezbollah intervino en el conflicto y se registraron respuestas israelíes. Francia, Reino Unido y Alemania evalúan acciones militares para neutralizar la capacidad iraní. Estados Unidos autorizó la salida de personal gubernamental no esencial de Israel por riesgos de seguridad.

El Gobierno argentino elevó a “alto” el nivel de seguridad interna ante posibles derivaciones del conflicto. Los vuelos fueron suspendidos en la región y se anunció que Irán no participará del Mundial, lo que abre un frente deportivo inesperado. Además, tras bombardeos sobre Qatar, quedaron en suspenso eventos internacionales, incluida la Finalissima prevista entre Argentina y España.

La crisis abre un escenario de imprevisibilidad global, con impacto geopolítico, energético y deportivo.

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