El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comunicó a sus asesores su intención de avanzar hacia el fin del conflicto con Irán sin reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
La decisión apunta a evitar una escalada mayor en una de las zonas más sensibles del comercio energético global, por donde circula una parte significativa del petróleo mundial.
La estrategia implicaría una salida negociada que permita reducir tensiones sin comprometer la estabilidad del mercado internacional, particularmente en materia de precios y abastecimiento.
El posicionamiento refleja un intento de equilibrar los objetivos geopolíticos con la necesidad de mantener previsibilidad en los flujos energéticos globales.




