Los comercios de proximidad —como almacenes, carnicerías, pollerías, verdulerías y panaderías— cerraron noviembre con resultados que empresarios y cámaras sectoriales califican como “el peor mes de los últimos diez años”.

Según comerciantes consultados, la caída en las ventas se combinó con un consumo muy débil y fuertes presiones de costos, en un contexto de inflación persistente y deterioro del poder adquisitivo.

Referentes del sector, como desde el Centro de Almaceneros de Córdoba, señalaron que las cifras de facturación superan negativamente cualquier dato reciente, reflejando un año particularmente complejo en términos de actividad económica.

La situación se enmarca en un escenario más amplio de contracción del consumo minorista, con indicadores que muestran descensos de ventas en múltiples rubros y expectativas bajas de recuperación en el corto plazo.

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