El síndrome del edificio enfermo se refiere a afecciones que se desarrollan en espacios interiores con condiciones ambientales inadecuadas. No se trata de una enfermedad específica, sino de un conjunto de síntomas vinculados al entorno. Su detección depende de observar cómo el malestar se relaciona con el lugar.

Los síntomas más habituales incluyen irritación en ojos, nariz y garganta, además de cansancio y congestión. También pueden aparecer mareos, sequedad en la piel y problemas respiratorios. Una señal característica es que estos síntomas mejoran al abandonar el espacio.

Las causas suelen estar ligadas a una ventilación insuficiente y a la acumulación de contaminantes. También inciden el uso de materiales que liberan sustancias químicas y el mantenimiento deficiente de los sistemas de aire. La prevención se basa en mejorar la calidad del ambiente interior.

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