Las reglas informales sobre el uso del celular comenzaron a consolidarse en distintos entornos. En oficinas, por ejemplo, se valora cada vez más evitar distracciones constantes. Esto incluye el uso moderado durante encuentros laborales.
En espacios públicos, como transporte o restaurantes, también surgen acuerdos implícitos. Se mencionan situaciones como el volumen de audios o llamadas. Estos detalles influyen en la convivencia diaria.
Además, en reuniones sociales se observa una mayor conciencia sobre el uso excesivo. Algunas personas optan por dejar el teléfono fuera de la mesa. Esto busca favorecer una interacción más directa.




