Especialistas estudian la relación entre el estreñimiento crónico y el sistema nervioso del intestino, conocido como el “segundo cerebro”. Este sistema cuenta con millones de neuronas y puede funcionar de manera independiente, aunque está conectado con el sistema nervioso central.
La investigación apunta a que un desequilibrio en la microbiota intestinal podría afectar la comunicación entre intestino y cerebro. Esto podría influir en funciones cognitivas, el estado de ánimo y otros procesos del organismo.
El análisis abre nuevas líneas de estudio sobre cómo los trastornos digestivos pueden impactar en la salud integral.





