Las micropausas consisten en pequeños descansos distribuidos a lo largo de la jornada laboral. Su objetivo es interrumpir períodos prolongados de concentración, sedentarismo o exposición a pantallas. Estos intervalos pueden favorecer la recuperación física y mental sin afectar significativamente el tiempo de trabajo.
Entre las prácticas recomendadas aparece levantarse del escritorio y caminar durante algunos minutos. Los movimientos de estiramiento también ayudan a reducir la rigidez que puede acumularse después de permanecer mucho tiempo sentado. Otra posibilidad es cambiar momentáneamente de tarea para darle un descanso a la atención.
La hidratación y la respiración consciente también pueden formar parte de estos descansos. Durante una micropausa conviene alejar la mirada de la pantalla y enfocar objetos a distintas distancias. Más que esperar a sentirse agotado, la recomendación es establecer pausas breves de manera preventiva.





