Las notificaciones y el scroll infinito forman parte de las herramientas utilizadas por las plataformas para captar y sostener la atención. Según explicaron especialistas, estos mecanismos aprovechan respuestas automáticas del cerebro frente a estímulos y novedades.
El lingüista Juan Diego Bonin señaló que el teléfono inteligente ya no funciona solamente como una herramienta, sino como un espacio en el que transcurre parte de la vida cotidiana. El problema, explicó, no está únicamente en cuánto tiempo se utiliza, sino también en qué actividades desplaza ese uso.
Caminar, hacer actividad física, leer o encontrarse con amigos son algunas de las acciones que pueden quedar relegadas por el celular. Como estrategia para reducir el uso automático, los especialistas sugirieron eliminar algunas aplicaciones del teléfono y utilizarlas desde una computadora.




