El observatorio Neil Gehrels Swift, una de las misiones de la NASA dedicadas al estudio de fenómenos de alta energía del universo, concluyó su actividad científica después de casi 22 años en órbita, una duración muy superior a los dos años previstos cuando fue lanzado en 2004.
El aumento de la resistencia atmosférica, intensificado por la actividad solar, aceleró el descenso de la nave, mientras que una misión de rescate desarrollada para elevarla a una órbita más estable no logró concretar su objetivo.
Aunque el telescopio dejará de operar, su legado científico permanecerá en un archivo de aproximadamente 12 terabytes de observaciones que permitirá a investigadores de todo el mundo continuar estudiando explosiones estelares y otros fenómenos del cosmos.




